El verdadero amor no tiene fecha de caducidad

El verdadero amor no tiene fecha de caducidad

Monday, January 22, 2018

El papa que casó en un avión, por el P. Jesús María Silva Castignani

No soy anti-Francisco

Los que me conocéis y leéis a menudo, sabéis que no soy anti papa Francisco. Me remito simplemente a un blog que escribí cuando salió la tan polémica exhortación Amoris Laetitia, defendiendo al papa. Por este papa han surgido tanto partidarios incondicionales como detractores insaciables. Yo me considero el punto medio, aunque ambos grupos me considerarán del bando contrario. A mi plín. Pero me siento obligado a escribir este blog.

Una boda en el aire, ideal para las redes sociales

Como imagino es de todos sabido, el papa Francisco casó a una pareja de azafatos en el avión de su viaje a Chile. Es cierto que el matrimonio no fue del todo improvisado, como nos quieren vender algunos medios de comunicación, ya que el azafato, experiodista por otra parte, llevaba esa idea junto con su pareja civil. Supongo que les haría ilusión. ¿A quién no? Juntas, por un lado, que te casa el papa, y por el otro, que la boda es un lugar extraño (un avión). En el mundo del postureo y de las redes, ¿quién no lo querría?

El papa tenía buena intención

¿Por qué el papa lo hizo? Él mismo lo manifestó a la pareja: para revalorizar a los ojos del mundo el sacramento del matrimonio. Era la situación perfecta: una situación que tendría un eco masivo en los medios de comunicación, presentaría al papa como un papa actual y enrollado, y daría un mensaje global a favor del matrimonio. Su intención era buena, sin duda. No lo hizo porque no valore este sacramento, sino precisamente para hacer un acto impactante que dejase claro su valor ante los medios. Pero no puedo estar de acuerdo con ello. Trataré de ser breve.

La máxima Ley de la Iglesia

 Según el Código de Derecho Canónico (la máxima ley de la Iglesia de obligado cumplimiento, sobre la cual sólo están los 10 mandamientos), han de darse una serie de requisitos para que se celebre un matrimonio: asegurarse de la libertad de los contrayente mediante el examen de testigos, exponer las amonestaciones por si alguien tiene algo en contra, preparar la celebración litúrgica con consciencia y decoro, que el matrimonio se celebre en una iglesia u oratorio, que se inscriba el matrimonio en los libros de la parroquia a la que pertenezca la iglesia y oratorio, etc. Nada de esto se ha dado en ese matrimonio aéreo. Es cierto que el Código dice que el Ordinario del lugar puede dispensar de estas cosas por causas que considere graves. El Ordinario del lugar es el obispo; no es el papa. Y, que yo sepa, el Ordinario del lugar por donde sobrevolaba el avión, no permitió las dispensas antes del matrimonio…

¿Puede el papa hacer lo que le dé la gana?

Igual alguno piensa: “Hombre, es el papa, puede hacer lo que le dé la gana, que para eso es el papa, ¿no?”. Y ahí es donde llegamos al punto clave. Imaginemos un presidente que decide saltarse la Constitución de su país. A todos nos parecería una tremenda burrada, denunciable e incluso punible. En todo caso, el presidente podría llevar a cabo una enmienda de la Constitución para que le atribuyese autoridad para eso que quiere hacer; pero no puede saltarse la Constitución. Bueno; pues eso, multiplicado por mil, es lo que ha pasado en este caso. El papa no está por encima del Derecho Canónico, que también rige sobre el pontífice. El Derecho se puede reformar, sí; pero uno no se lo puede saltar. El mismo Derecho prevé sanciones para quien se salta las leyes del Derecho. Ejemplos de lo de saltarse el Derecho Canónico:

Canon 1108 P1 Solamente son válidos aquellos matrimonios que se contraen ante el Ordinario del lugar o el párroco, o un sacerdote o diácono delegado por uno de ellos para que asistan, y ante dos testigos, de acuerdo con las reglas establecidas en los cánones que siguen.

Canon 1111 P2 Para que sea válida la delegación de la facultad de asistir a los matrimonios, debe otorgarse expresamente a personas determinadas; si se trata de una delegación especial, han de darse para un matrimonio determinado; y si se trata de una delegación general, debe concederse por escrito.

El papa no puede hacer lo que le dé la gana. De hecho, debe ser un ejemplo para todos, y de un modo especial, para los pastores.

¿Y ahora qué hacemos los curas?

Cuando estaba en la parroquia de las Rozas, comentábamos con los compañeros sacerdotes las dificultades que encontrábamos cuando venía un sacerdote de fuera de la parroquia y celebraba matrimonios saltándose todo a la torera: eligiendo las lecturas que le daba la gana, haciendo las fórmulas como le apetecía… incluso en un lugar dentro del territorio parroquial se habían celebrado matrimonios sin el conocimiento ni el consentimiento del párroco, y que, por tanto, no constaban en ningún sitio.

Cuando me llegaba una pareja que quería casarse en la playa, les decía que no podía ser, ya que, según el derecho, sólo se puede celebrar el matrimonio en una iglesia u oratorio. Cuando una pareja iba mal de tiempo para casarse, pedía que nos saltásemos las amonestaciones, pero yo les decía que no se podía, porque el derecho indica que sólo se pueden dispensar por el Ordinario y por motivos graves. Pero ahora, si viene un sacerdote de fuera y quiere casar a los novios en la azotea, o viene una pareja que quiere casarse sin los trámites previos, ¿qué le puedo decir? ¡Mi jefe se ha saltado todo a la torera!

Les diré que no pueden, que el Derecho tal y cual, pero quizá me respondan: “¡Pero si el papa Francisco casó sin toda esa parafernalia dentro de un avión!”. Santo Padre, ¿qué les digo? Me pone usted en un compromiso… Porque, o bien le dejo a usted en mal lugar diciendo que no obró correctamente, o bien yo quedaré en mal lugar por comparación con lo que usted hizo en el avión… Tenemos un verdadero problema.

¿Aclaramos o confundimos?

Quiero salvar la buena intención del Pontífice. Pero lo que hizo no estuvo bien. No es ejemplar, induce a confusión, dificulta a los sacerdotes su labor pastoral, relativiza el Derecho Canónico… Supongo que al santo Padre le pareció una idea genial en su momento, y que no pensaría demasiado en las consecuencias que podía tener, que sólo querría casar a dos personas que vivían en pecado (tampoco sabemos si las confesó antes) y valorizar el sacramento del Matrimonio… pero las cosas no se hacen así. Hay mucha confusión en nuestro mundo, en nuestra Iglesia, mucho emocionalismo e impulsivismo, y si tenemos que hacer algo es aclarar, no confundir más.

¡Hagamos las cosas bien!

Escribo todo esto con profundo cariño a nuestro santo Padre y en perfecta comunión con él y con la Iglesia. Pero necesitaba escribirlo, para poder sembrar claridad en medio de tanta confusión. Creo que era necesario. ¡Vamos a hacer las cosas bien! Yo seguiré sujeto al Derecho Canónico como juré antes de mi ordenación, y velaré porque se guarde. Espero que todos mis hermanos sacerdotes hagáis lo mismo, para que nuestra Iglesia, en comunión, siga siendo Luz en medio de las tinieblas.

Friday, January 19, 2018

Dos asistentes de vuelo cuentan al Papa que están casados por lo civil ¡y él les casa en el avión!


Paula Podest Ruiz y Carlos Cuffando Elorriaga, chilenos, padres de dos hijas de 6 y 3 años, asistentes de vuelo (azafatos), se acercaron al Papa en el vuelo de Santiago de Chile a Iquique, para hacerse fotos y le comentaron, como de pasada, que estaban casados, pero solo por lo civil.

"¿Y por qué no se casaron por la Iglesia?", les preguntó el Papa. "Porque fue cuando el terremoto del 2010 y no pudimos casarnos ese día, se suspendieron las bodas por seis meses, luego llegaron los hijos..."

Y el Papa les preguntó: "¿Y se quieren casar? ¿Quieren que les case yo? ¿De verdad quieren casarse? Paula, ¿quieres casarte, sí? Nunca lo he hecho en un avión, nunca lo ha hecho un Papa, pero es maravilloso". Y ellos dijeron: "Hagámoslo".

Así el Papa tomó su consentimiento matrimonial ante Dios en ese momento. Paula y Carlos expresaron ante la cámara de VaticanNews «la alegría inmensa» que sienten.


El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, al dar la información subrayó la validez del Sacramento.

Con certificado matrimonial

En el certificado matrimonial (escrito a mano) y firmado se lee:

«El 18 de enero de 2018, en el vuelo papal de Santiago a Iquique, el Sr. Carlos Ciuffardi Elorriaga y la Sra. Paula Podest Ruiz han contraído matrimonio ante la presencia del testigo Ignacio Cueto, siendo el Santo Padre Papa Francisco quien ha tomado el consentimiento». Firman los contrayentes, el testigo y el celebrante, que en letra opequeña escribe "Francisco".


"Es tremendamente inspirador, llena el alma que el Papa, a bordo de un avión, te case", dijo Carlos Ciuffardi a VaticanNews, emocionado. "Para él es algo único, para nosotros algo impensable. Y verdaderamente fue espontáneo, de verdad, no había nada preparado".

"Fue el momento que la tripulación iba a sacarse la foto. Nos sentamos junto a él, y le contamos: 'ella es mi señora, yo soy su marido, no estamos casados por la Iglesia, porque en 2010 fue el terremoto, y ese día sábado, 27 de febrero, nos casábamos, y no pudimos, la iglesia estaba cerrada, y pasó el tiempo... y así terminamos acá arriba, en un avión, casados por el Papa". 

Ciuffardi se expresa muy bien ante las cámaras, porque antes de trabajar de azafato, bajo la formación de su esposa, fue periodista. "Trabajé muchos años como periodista. Estuve en radio y en medios escritos, pero me di cuenta de que aquí tenía mucho más contacto con la gente", explicó a un periódico chileno. 

Friday, May 20, 2016

Las uniones entre personas del mismo sexo "no pueden equipararse sin más" al matrimonio

La Iglesia mexicana afirmó hoy que las uniones entre personas del mismo sexo "no pueden equipararse sin más al matrimonio" y pidió un debate a fondo de la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto de legalizar en todo el país el matrimonio homosexual (mayo 2016).

"Estamos seguros que en la pluralidad que caracteriza nuestra Nación, todas las voces deberán ser escuchadas con seriedad y espíritu de diálogo constructivo, en pleno respeto a las instituciones", expresó la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Los obispos mexicanos señalaron en un comunicado que toda persona, independientemente de su orientación sexual, debe ser respetada y tratada "con compasión y delicadeza". Sin embargo, indicaron que "sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad".

Peña Nieto anunció el martes, en el día de la lucha contra la homofobia, la presentación de una iniciativa de reforma constitucional y de modificación al Código Civil para que legalizar el matrimonio de personas del mismo sexo. La propuesta fue enviada hoy al Congreso.

"Lo hago con la convicción de que el Estado Mexicano debe impedir la discriminación por cualquier motivo y asegurar la igualdad de derechos para todas las personas", afirmó.

En respuesta la Iglesia señaló que las iniciativas dan comienzo a todo un proceso legislativo y democrático en el cual "es necesario estudiar a fondo todas las consecuencias que conllevan".

En México, donde más del 80 por ciento de los 120 millones de habitantes se declara católico, existe actualmente el matrimonio entre personas del mismo sexo en Ciudad de México y en los estados de Coahuila, Nayarit y Quintana Roo. En Campeche se aprobaron estas uniones, pero la ley aún no ha sido promulgada.

La Suprema Corte de Justicia emitió a mediados del año pasado un criterio por el cual consideró que es discriminatorio e inconstitucional vincular los requisitos para el matrimonio con las preferencias sexuales y la procreación.

Comunicado de la Conferencia Episcopal Mexicana

Los Obispos de México valoramos todas las propuestas y acciones que promuevan el reconocimiento y protección de los derechos de todos y el deber que cada persona tiene de respetar la dignidad de los demás.

Frente a los anuncios dados a conocer por el Ejecutivo Federal el día 17 de mayo de 2016, en los que manifiesta su compromiso con la construcción de un México que reconoce en la diversidad, una de sus mayores fortalezas, reconocemos que es prioritario evitar toda discriminación.

Es importante reafirmar, de acuerdo a la Declaración del Consejo de Presidencia de la CEM, del 18 de junio del 2015, y en plena sintonía con las palabras del Papa Francisco expresadas en la última Exhortación Apostólica, "La alegría del Amor", y en concordancia con la enseñanza de la Iglesia Católica recogida en diversos documentos magisteriales, sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer. También consideramos que ante las iniciativas dadas a conocer y que dan comienzo a todo un proceso legislativo y democrático, es necesario estudiar a fondo todas las consecuencias que conllevan.

Estamos seguros que en la pluralidad que caracteriza nuestra Nación, todas las voces deberán ser escuchadas con seriedad y espíritu de diálogo constructivo, en pleno respeto a las instituciones.
Reiteramos que toda persona, independientemente de su orientación sexual, ha de ser respetada en su dignidad, y tratada con compasión y delicadeza, procurando evitar «todo signo de discriminación injusta, y particularmente cualquier forma de agresión y violencia. (Amoris Letitia 250; Cat. Ig. C. 2358).

La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona... Y hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. (Misericodia Vultus 12).

Por lo que se refiere a las familias, se debe tratar de asegurar un respetuoso acompañamiento, con el fin de que aquellos que manifiestan una orientación sexual distinta puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida. (AL 250)
En una sociedad en la que ya no se advierte con claridad que sólo la unión exclusiva e indisoluble entre un varón y una mujer cumple una función social plena, por ser un compromiso estable y por hacer posible la fecundidad, reconocemos la gran variedad de situaciones familiares que pueden brindar cierta estabilidad, pero las uniones de hecho o entre personas del mismo sexo, por ejemplo, no pueden equipararse sin más al matrimonio. Ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad. (AL 52).

Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada.( AL 56).
México ha seguido desde el año 2009 un camino jurisprudencial y también legislativo en el que atendiendo criterios jurídicos de instancias internacionales ha reconocido como discriminatoria cualquier ley que impida a las parejas de personas del mismo sexo acceder al matrimonio civil. Frente a ello, debe afirmarse que «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia" (AL 251).

Aprovechamos la oportunidad para recordar nuestra voluntad de servir en la construcción una sociedad mejor en la que nadie se sienta discriminado y solo.

† José Francisco Cardenal Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara y Presidente de la CEM

† Alfonso G. Miranda Guardiola
Obispo Auxiliar de Monterrey y Secretario General de la CEM

Sunday, April 3, 2016

10 consejos prácticos para vivir un buen noviazgo

Felipe Aquino, profesor universitario y miembro del carisma Canço Nova, pujante movimiento carismático católico de Brasil, ha publicado en su blog Prof. Felipe Aquino, un espacio de artículos y noticias sobre la Iglesia y la fe católica, unos consejos para afrontar el noviazgo con garantias de discernir adecuadamente esa antesala al matrimonio.

1 – Sólo empieza un noviazgo cuando tengas claro que quisieras llegar a casarte con esa persona. Sin un objetivo en la vida, todo lo que hacemos queda vacío: el noviazgo también, si no tiene una meta, no tiene sentido.

2 – Antes de empezar a salir con alguien, conócelo bien a través de una buena amistad. Es en la amistad donde surge el noviazgo, y ella sirve también como un pre-noviazgo. No tengas prisa, no empieces a salir con alguien sólo porque el otro tocó tu corazón. Conócele primero.

3 – Haz de tu noviazgo un tiempo de conocimiento del otro y una ocasión para que el otro te conozca. Sin eso, no será posible saber si el noviazgo debe continuar o no. No se ama quien no se conoce. Entonces, que cada uno se revele al otro con sinceridad.

4 – No tengas miedo de mostrar al otro tu realidad y la de tu familia. Si él o ella no te acepta como eres, y tampoco a tu familia, con todas sus cualidades y defectos, es porque no te ama de verdad.

5 – Deja crecer al otro. El noviazgo es tiempo de crecer los dos, por el fermento del amor, de la renuncia y del sacrificio por el otro. Una relación en la que ambos no crecen humana y espiritualmente, por estar juntos, está vacía y mejor que se termine.

6 – No dejes que el egoísmo se adueñe de vuestra relación, pues un matrimonio egoísta es como dos bolas de billar, que sólo se encuentran para chocar y separarse. El egoísmo mata el amor y destruye la relación.

7 – No hagas de tu noviazgo una vida de casado, con vida sexual e intimidades conyugales. Mañana, el noviazgo puede terminar y la herida quedará en ti, sobre todo en la mujer. Sólo tiene sentido entregarse a alguien que, antes, puso una alianza en tu mano y te juró amor y fidelidad hasta el último día de tu vida. No minusvalores tus decisiones, tu cuerpo y tu vida.

8 – No “enganches” a tu novio o novia a través del sexo, no hagas un “arma” de él, porque la “víctima” puedes ser tú. ¡Cuántos han ganado un vientre antes de tiempo, sin tener una cuna y un techo para su hijo! Vuestros hijos merecen mucho más que esto.

9 – No tengas miedo a terminar un noviazgo en el que solo hay peleas y reproches; no empeores el problema con un embarazo. El noviazgo es tiempo de conocer y escoger sin prisa y sin la pasión que ciega la razón. Es mejor llorar una separación hoy que después de casados.

10 – No dejes a Dios fuera de tu noviazgo, pues fue Él quien os creó, fue Él quien instituyó el matrimonio entre un hombre y una mujer, y será Él quien os una para siempre. Deja que la mano fuerte de Cristo esté entre vuestras manos débiles

Wednesday, October 21, 2015

Vocación al matrimonio, tan "digna e importante" como la del sacerdocio



Varios obispos que participan en el sínodo del Vaticano sobre la familia han evocado la necesidad de una mejor preparación para el matrimonio, al punto que uno de ellos propuso incluso instaurar un "noviciado" de seis meses para poder casarse.

Otro obispo evocó un proverbio oriental "Antes de juzgar a alguien, ponte en sus zapatos", para señalar una "paradoja": "La mayoría de nosotros somos célibes y, a veces, yo sufro por lo que nuestra madre Iglesia puede hacer cargar sobre los hombros a nuestras familias, fardos pesados que nosotros seríamos incapaces de llevar".

Varios de los 75 participantes han insistido sobre el hecho de que la vocación para el matrimonio debe ser reconocida tan "digna e importante" como la del sacerdocio o la vida religiosa, según comunicaron los observadores presentes en un informe brindado a la prensa.

Además, afirman, se necesitan años de formación en el seminario para convertirse en sacerdote, mientras que la preparación para el matrimonio, que la Iglesia considera sagrado e indisoluble cualquiera sean las vicisitudes de la vida, a veces se limita a un fin de semana. Uno de los intervinientes propuso entonces rechazar la celebración de matrimonios en las parroquias "sin al menos seis meses de noviciado", reveló uno de los informantes.

Sin entrar de lleno en las modalidades de este "noviciado", el participante que lo propuso explicó que se trataría de practicar un acompañamiento para ayudar a las parejas a elaborar, antes del matrimonio, su propio proyecto de vida en común.

"¿Cómo crecer, cómo perdonar los errores y límites del otro, cómo mantener la alegría de la familia y, por encima de ello, cómo acompañar la tristeza, los sufrimientos, las crisis, cómo superar y soportar de manera creativa las eventuales aventuras del cónyuge?", explicó uno de los observadores. "La única garantía del matrimonio y de la familia es un amor maduro entre personas radicalmente imperfectas", añadió.

Signo de la variedad de las intervenciones fue la afirmación de otro obispo, quien dijo que la Iglesia no será creíble sino que con "una palabra profética", presentando la indisolubilidad del matrimonio religioso con "la mayor claridad y sin complejos".

El sínodo fue convocado por el papa Francisco para debatir durante tres semanas sobre los retos que encara la familia moderna.(RD/Agencias)

"Los divorciados no están excomulgados". La archidiócesis de Guayaquil analiza la excomunión a divorciados vueltos a casar

“Los divorciados en nueva unión no están excomulgados y deben ser acogidos por la Iglesia católica”. Lo dijo el papa Francisco en la catequesis del pasado miércoles y al respecto la Archidiócesis de Guayaquil hizo algunas apreciaciones, en un boletín enviado por su departamento de comunicación.

Allí se indica que el pontífice «lo recordó», pues «los divorciados vueltos a casar nunca han sido excomulgados». «Ellos van a misa, sus hijos están en la catequesis, ayudan en las parroquias. Los acogemos fraternalmente, aunque no puedan comulgar», se indica y agrega: «Como recuerda el papa, su situación sigue siendo irregular. (Él) insiste en que no se les puede tratar mal ni cerrar las puertas».

Explica que «excomunión es una pena canónica que implica expulsión de la Iglesia. Estar excomulgado es una situación jurídica y los divorciados en nueva unión no incurren en esa situación. Quedan excomulgados, por ejemplo, alguien que participe en un aborto».

Los divorciados en nueva unión, no pueden comulgar porque viven en «situación de pecado», expresa la curia y menciona que del tema trata el Catecismo de la Iglesia católica de 1992.

EXCOMUNIÓN Y DIVORCIADOS EN NUEVA UNIÓN

El Papa Francisco en la catequesis del miércoles 5 de agosto (2015), ha recordado que las personas divorciadas en nueva unión no están excomulgadas y que deben ser acogidos y acompañados por la comunidad cristiana. Para evitar malos entendidos y la consecuente desinformación, es nuestro deseo hacer las siguientes aclaraciones.

Los divorciados vueltos a casar nunca han sido excomulgados. Siempre se los ha recibido en la Iglesia. Ellos van a Misa, sus hijos están en la catequesis, ayudan en las parroquias. Los acogemos fraternalmente aunque no puedan comulgar. Como recuerda el Papa Francisco, su situación sigue siendo irregular. En lo que insiste el Papa es en que no se les puede tratar mal, en que «no se le puede cerrar las puertas a nadie».

Excomunión es una pena canónica que implica expulsión de la Iglesia. Estar excomulgado es una situación jurídica y los divorciados en nueva unión no incurren en esa situación. Queda excomulgado, por ejemplo, un sacerdote que revele el secreto de confesión o alguien que participe en un aborto.

Así aunque uno no comulgue, sigue perteneciendo a la Iglesia (por ejemplo, cuando tenemos pecado mortal, no comulgamos, pero seguimos siendo parte de la Iglesia). Los divorciados en nueva unión, no pueden comulgar, no porque estén excomulgados, sino porque viven en situación de pecado. Es una situación de pecado, como dice el Evangelio: el que se casa con una divorciada comete adulterio (Evangelio según San Mateo 19,9).

Por otro lado, cuando se casaron por segunda vez muchos sabían que eso les impediría comulgar, y aun así optaron por casarse. Como también hay gente que no elige casarse, pues prefiere estar en gracia y comulgar. Todo el mundo es libre de hacer con su vida lo que le parezca más conveniente, pero si se quiere recibir la comunión, se debe aceptar unas condiciones.

La doctrina de la Iglesia sobre este tema está bien explicada en el Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado en el año 1992:

1650 Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio según las leyes civiles y que contraen también civilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo («Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio»: Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia.

1651 Respecto a los cristianos que viven en esta situación y que con frecuencia conservan la fe y desean educar cristianamente a sus hijos, los sacerdotes y toda la comunidad deben dar prueba de una atenta solicitud, a fin de que aquellos no se consideren como separados de la Iglesia, de cuya vida pueden y deben participar en cuanto bautizados:

«Exhórteseles a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad en favor de la justicia, a educar sus hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios».

Fuente: infocatolica.com

Tuesday, October 20, 2015

¿Por qué no una preparación parecida a un noviciado antes de casarse?, plantean en el Sínodo de la Familia (Octubre 2015)

El Sínodo ha comenzado las intervenciones de los padres sinodales respecto a la segunda y tercera parte del Instrumentum Laboris. Ahora, es el momento para hablar sobre “El discernimiento de la vocación familiar” y “La misión de la familia hoy”.

Entre los temas abordados, explicó el padre Federico Lombardi en la rueda de prensa, están “la familia como escuela de humanidad y de santificación”, “espiritualidad familiar, cómo orar juntos, vivir los sacramentos”.

Otro aspecto analizado, explicó el portavoz de la Santa Sede, fue cómo “la vocación matrimonial no debe ser vista como inferior respecto a la sacerdotal, es igualmente digna ante Dios”.

Por otro lado, se subrayó la importancia de los movimientos y asociaciones de vida familiar, tan importantes en la pastoral.

El padre Lombardi también indicó otros temas surgidos pero en menos intervenciones, como la relación interreligiosa en las familias, cuyo punto de referencia para la reflexión fue el testimonio de una pareja india, ella católica y él hindú. También se habló de los hijos como don, y la educación de los mismos. Y se advirtió que la familia no es siempre un lugar adecuado de referencia para todas las personas, “no se debe idealizar la familia”, porque también sucede que la corrupción o el crimen están presentes en algunas de ellas y esto puede condicionar en la formación y crecimiento personal de sus miembros.

Por su parte, el padre Manuel Dorantes, portavoz para la lengua española, precisó que varios padres sinodales insistieron en la importancia de la formación previa al matrimonio.

“El matrimonio es una vocación. El mismo Dios que llama al sacerdocio, llama al matrimonio”, recordó. Y se han planteado por qué no una preparación equivalente al catecumenado o el noviciado antes del matrimonio.

En el Sínodo se plantea que la formación no debe ser solo previa sino también de acompañamiento posterior.

Además, lo previo no debe ser solo una catequesis, sino un ayudar a la pareja a plantearse y ver cómo será su programa de vida en común.

Fuente: religionenlibertad.com